Instituciones
Milei y la reforma del Banco Central: qué dice la carta orgánica

Datos clave
- Inflación de diciembre 2023: 25,5% mensual; noviembre 2024: 2,4% (INDEC).
- Base monetaria congelada en torno a $9,5 billones desde mediados de 2024 (BCRA).
- El BCRA compró más de USD 20.000 millones de reservas en 2024 (BCRA).
- Carta orgánica vigente: Ley 24.144, sancionada en 1992 y modificada en 2012.
- Financiamiento monetario al Tesoro en 2023: cerca de 5% del PBI (IARAF).
Qué propone Milei en la reforma de la carta orgánica del Banco Central
Milei propone reformar la carta orgánica del BCRA (Ley 24.144) para prohibir de manera explícita el financiamiento monetario al Tesoro, eliminar la doble misión que hoy incluye "empleo y desarrollo" y dejar la estabilidad de precios como único mandato, y blindar la independencia del directorio frente al Poder Ejecutivo. En paralelo, el programa contempla un esquema de competencia de monedas y la eventual dolarización o cierre del BCRA como horizonte de largo plazo.
El punto clave no es simbólico: es institucional. Mientras la prohibición de emitir para financiar al Tesoro dependa de la voluntad del presidente de turno y no de una ley con mayorías agravadas, cualquier gobierno futuro puede volver al esquema kirchnerista de imprimir pesos para tapar el déficit. Eso es lo que la reforma busca cerrar con candado.
El mismo BCRA que financiaba el déficit ahora tiene otra hoja de ruta
Durante la última década, el Banco Central funcionó como caja del Tesoro. En 2023, según estimaciones del IARAF, el financiamiento monetario al Fisco rondó el 5% del PBI entre adelantos transitorios, utilidades contables y rescate de deuda del Tesoro vía emisión. Ese fue el combustible directo de la inflación que terminó en 211% anual y en aquel 25,5% mensual de diciembre 2023 que informó el INDEC.
La carta orgánica vigente, sancionada en 1992 bajo la Convertibilidad, fue reformada en 2012 por el kirchnerismo para incorporar objetivos múltiples —empleo, desarrollo con equidad social, estabilidad financiera— y ampliar los adelantos transitorios al Tesoro. Ese cambio de 2012 fue, en los hechos, la licencia legal para la maquinita. Volver a un mandato único de estabilidad de precios es desandar ese camino.
La gestión de Santiago Bausili al frente del BCRA operó desde diciembre 2023 con esa lógica sin haber cambiado todavía la ley: cortó la emisión para financiar al Tesoro, migró pasivos remunerados (Leliqs, pases) al Tesoro vía LEFIs, y congeló la base monetaria en torno a $9,5 billones. El resultado inmediato: inflación de 2,4% en noviembre 2024 según INDEC, contra el 25,5% del punto de partida.
Los cuatro cambios centrales que impulsa el oficialismo
El proyecto que circula en el equipo económico, y que ya fue adelantado en la Ley Bases original antes de ser recortada, incluye cuatro ejes concretos:
- Mandato único: la estabilidad de precios pasa a ser el objetivo exclusivo del BCRA. Se elimina la referencia a empleo, desarrollo y estabilidad financiera como fines paralelos.
- Prohibición absoluta de financiar al Tesoro: sin adelantos transitorios, sin transferencia de utilidades contables, sin compra de deuda pública en el mercado primario. Cierre de todas las ventanas.
- Autonomía reforzada del directorio: mandatos escalonados que no coincidan con el ciclo presidencial, remoción solo por causa grave, y prohibición de que el presidente del BCRA reciba instrucciones del Poder Ejecutivo.
- Rendición de cuentas al Congreso: informes trimestrales obligatorios y comparecencia del presidente del BCRA ante comisiones bicamerales.
Es, básicamente, el modelo del Bundesbank alemán o del Banco Central de Chile: independencia real, mandato acotado, y controles republicanos vía Congreso, no vía Casa Rosada.
Por qué la reforma es una cuestión de reglas, no de personas
Acá está el nudo institucional. Como venimos discutiendo en instituciones y desarrollo económico, Argentina no tiene un problema de nombres: tiene un problema de reglas. Cavallo, Redrado, Marcó del Pont, Sturzenegger, Vanoli, Sandleris, Pesce, Bausili: pasaron gestiones ortodoxas y heterodoxas por el mismo edificio de Reconquista 266, y el resultado macro dependió casi siempre de si el Ejecutivo de turno les dejaba —o no— hacer su trabajo.
Una carta orgánica reformada por ley, con mayorías especiales para volver atrás, cambia el juego. Ya no importa tanto quién es el presidente del BCRA: importa qué puede y qué no puede hacer por mandato legal. Eso es lo que la escuela austríaca —Hayek en Denationalisation of Money, Friedman en su regla monetaria— viene planteando hace décadas: atar las manos del emisor es el único modo de proteger el poder de compra del que trabaja.
Esto conecta directamente con el argumento que ya desarrollamos en la carta orgánica del BCRA: la batalla que Milei todavía no ganó: sin reforma legal, todo el ajuste actual es reversible por decreto del próximo gobierno.
Los datos que nadie muestra: qué pasó con la inflación en 2024
La foto es dura de discutir, aunque a la casta le duela. Con el BCRA operando como si la carta orgánica ya estuviera reformada —sin financiar al Tesoro, con base monetaria congelada— la inflación mensual bajó de dos dígitos altos a un dígito bajo en 12 meses. Los datos oficiales del INDEC muestran la secuencia: 25,5% en diciembre 2023, 20,6% en enero 2024, 4,2% en mayo, 2,7% en octubre, 2,4% en noviembre.
En paralelo, según cifras del propio BCRA, la autoridad monetaria compró más de USD 20.000 millones de reservas durante 2024, recomponiendo el activo destruido en la gestión anterior. Sobre esta dinámica ya escribimos cuando el BCRA compró USD 532 millones en una sola rueda: el cambio de régimen se ve en la cuenta capital.
El trade-off es real y hay que decirlo: la recesión del primer semestre 2024 fue profunda, el consumo cayó fuerte, y buena parte del ajuste lo pagaron jubilaciones y salarios. Pero la alternativa —seguir emitiendo para "sostener el consumo"— es la película que ya vimos terminar en 211% anual.
Competencia de monedas y el horizonte de largo plazo
La reforma de la carta orgánica no es un fin en sí mismo dentro del programa libertario: es una etapa. El plan de fondo, tal como lo planteó Milei en campaña y ratificó Federico Sturzenegger en varias entrevistas, apunta a un esquema de competencia de monedas en el que el peso conviva con el dólar (y potencialmente otras divisas) como medio de pago legal.
En ese esquema, el BCRA reformado funcionaría como emisor de una moneda que compite por confianza. Si emite de más, la gente huye al dólar. Si mantiene la disciplina, el peso sobrevive. Es Hayek aplicado: la disciplina la impone el mercado, no el burócrata.
El paso siguiente —cierre del BCRA y dolarización plena— sigue siendo el horizonte declarado, pero requiere reservas que hoy no están y una arquitectura legal que tampoco. Como discutimos en por qué la Argentina sigue con tres monedas, el régimen bimonetario informal ya existe: la reforma solo lo formaliza y le pone reglas.
Qué falta y qué puede salir mal
Seamos honestos con los trade-offs. La reforma de la carta orgánica todavía no fue enviada al Congreso como proyecto autónomo. Fue incluida y luego retirada del texto original de la Ley Bases, y hoy vive en el limbo del "cuando tengamos los votos". Sin ley, todo lo actual es reversible.
Los riesgos concretos:
- Reversibilidad política: un próximo gobierno con mayoría simple puede reabrir la canilla emisora si la carta orgánica no fue reformada con mayorías agravadas.
- Cepo cambiario aún vigente: la autonomía del BCRA convive con controles de capitales que distorsionan precios relativos. La reforma legal sin salida del cepo es media reforma.
- Deuda del Tesoro con el BCRA: el saneamiento del balance del Central requiere que el Tesoro pague o recompre la deuda intra-sector público. Eso todavía está en curso.
- Ancla fiscal: sin superávit primario sostenido, ninguna reforma monetaria aguanta. La disciplina fiscal es condición necesaria, aunque la carta orgánica sea el candado.
La reforma que propone Milei apunta al corazón del problema institucional argentino: el Banco Central como caja política del gobierno de turno. Si se aprueba con mayorías amplias y candado legal, es probablemente el cambio de régimen más importante desde la Convertibilidad. Si queda solo como decisión administrativa de la gestión Bausili, es un logro reversible. La diferencia entre un país que produce y uno que se licúa el ahorro cada década pasa, en buena medida, por esa ley.
Relacionado: Liberalismo vs populismo en América Latina: el veredicto económico — otra mirada sobre el mismo tema.
Fuentes citadas
- Banco Central de la República Argentina — Datos oficiales de base monetaria, reservas y operaciones cambiarias del BCRA.
- INDEC — Índice de Precios al Consumidor: serie mensual de inflación 2023-2024.
- Ley 24.144 - Carta Orgánica del BCRA — Texto vigente de la carta orgánica del Banco Central sancionada en 1992.
- IARAF — Estimaciones sobre financiamiento monetario al Tesoro y déficit fiscal 2023.



